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En el Nombre del Padre del Hijo y del Espiritu Santo.

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Alaben el Nombre del Señor 148: 1 ¡Aleluya! Alaben al Señor desde el cielo, alábenlo en las alturas; 148: 2 alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos. 148: 3 Alábenlo, sol y luna, alábenlo, astros luminosos; 148: 4 alábenlo, espacios celestiales y aguas que están sobre el cielo. 148: 5 Alaben el nombre del Señor, porque él lo ordenó, y fueron creados; 148: 6 él los afianzó para siempre, estableciendo una ley que no pasará. 148: 7 Alaben al Señor desde la tierra, los cetáceos y los abismos del mar; 148: 8 el rayo, el granizo, la nieve, la bruma, y el viento huracanado que obedece a sus órdenes. 148: 9 Las montañas y todas las colinas, los árboles frutales y todos los cedros; 148: 10 las fieras y los animales domésticos, los reptiles y los pájaros alados. 148: 11 Los reyes de la tierra y todas las naciones...

La Llama de Dios

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EL FUEGO CREADOR que «YO SOY» es la Llama de Dios. Su Presencia Maestra está anclada en   el corazón de todos los hijos de Dios, aunque en algunos no es sino una chispa. Sin embargo, al tratarla correctamente, esa chispa puede convertirse en un gran Fuego Creador y una Llama Consumidora. Esta Magna Presencia en sus actividades múltiples, es la actividad omnipresente que todos pueden usar sin limita­ción, solamente si pudieran quitar de su conciencia aquello que no es sino apariencia y que los ha atado a través de años sin fin. Hoy, el Cetro de Poder y Autoridad está a la vista frente a cada estudiante que va adelantando. Al principio puede alcanzarlo mentalmente y tomar ese Cetro de Autoridad y usarlo; pero pronto se dará cuenta de que lo puede usar casi tangible y visiblemente. No es una promesa vana que aquellos que buscan la luz recibirán este dominio. Cuando atravesamos un bosque sa­bemos que podemos regresar por el mismo sendero, pero la decisión es nuestra. Asimism...

Como un hombre piensa

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13 Vosotros sois la sal de la Tierra; pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte, 15 ni se enciende una lámpara y se la pone debajo de un celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos cuantos están en la casa. 16 Así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo vuestras obras buenas, glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (MATEO V, 13-16)  En este maravilloso pasaje, Jesús se está dirigiendo a aquellos que han llegado a comprender la esclavitud de las cosas materiales y adquirido alguna comprensión de la naturaleza del Ser. Es decir, Él está hablando a quienes reconocen la Omnipotencia de Dios o del Bien, y la impotencia de lo malo en presencia de la Verdad. A tales personas las llama "la sal de la ...

Vivir en la Divina Presencia.

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¡DADME CALMA, SEÑOR! Déjame sentir la honda paz presente en cada experiencia, la armonía de vivir. Dame calma, Señor, de manera que pueda entrar en la honda paz dentro de mi corazón. Dame paz de manera que vea la bendición escondida en todas las cosas. Guárdame de palabras ociosas y vanas fantasías. Calma la carrera de mi mente para que mis pensamientos tengan la claridad y movimiento fácil del fresco aire que respiro. Busco la serenidad de un lago tranquilo, la fuerza de un roble, el inmutable y sólido poder de las montañas.          Dame calma, Señor, para que pueda emplear tiempo en gozar la paz y la belleza que has creado a mi alrededor. Necesito tiempo para pensar; tiempo para considerar soluciones a problemas; tiempo para convertir mi ser interno y mi vida en amor y orden divino.             Dame calma, Señor, es mi oración, y mientras rezo, siento que más me aquieta tu pre...

Tres Cuentos

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CAMBIAR YO PARA QUE CAMBIE EL MUNDO El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo: «De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a 'Señor, dame fuerzas par cambiar el mundo'». «A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: 'Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho'». «Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: 'Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo'. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida». Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo. CONFUCIO EL SABIO En cierta ocasión le decía Pu Shang a Confucio: «¿Qué clase de sabio...

A los pies del Maestro

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La primera cualidad es el DISCERNIMIENTO. Se denomina así, generalmente, a la facultad de distinguir entre lo real y lo ilusorio, y la cual guía a los hombres para entrar en el Sendero. Pero también es mucho más que esto, y debe practicarse no tan sólo en los comienzos del Sendero, sino en cada una de sus etapas, diaria­mente, hasta el fin. Vosotros entráis en el Sendero porque habéis aprendido que tan sólo en él pueden encontrar­se las cosas dignas de ser alcanzadas. Los que no saben esto trabajan para adquirir riqueza y poder, pero esto dura a lo más una vida tan sólo y, por lo tanto, no es real. Hay bienes ma­yores, reales y perdurables, cuando los hayáis alcanzado, ya no desearéis jamás aquellos otros. En el mundo hay dos clases de seres: los sa­bios y los ignorantes. Esta sabiduría es la que nos interesa. La religión que un hombre profe­se, la raza a que pertenezca, importan poco; lo realmente importante es que los hombres co­nozcan el plan Divino. Porque el plan de Dios e...